Testimonio

Aún recuerdo esa noche a la orilla de mi cama como si fuera ayer, ningún sueño se había cumplido ni siquiera pasaba por mi mente. Únicamente mis deseos de llegar lejos, pero sin ninguna dirección, recuerdo haber clamado con todo mi corazón: “Señor usa mi vida, sé que no soy digno y no tengo nada que ofrecer pues todo te pertenece, pero úsame, quiero servirte y hacer tu voluntad” en una de esas tantas noches de desesperación recuerdo también haber orado: “Señor si no vas a usarme, mejor quitame la vida, no quiero vivir si no es para hacer lo que tú quieres” agregue “si otros no lo quieren hacer, envíame a mí, yo si quiero”.

Desde mi niñez había crecido con muchas limitaciones, baja autoestima producto de los muchos maltratos que sufrí, recibí insultos, gritos y palabras como: “nunca vas a lograrlo” “todo lo haces mal” y creí de una manera equivocada que la respuesta de Dios sería la misma.

Hubo palabras proféticas que en algún momento me dieron esperanza de que los sueños que habían en mi corazón se cumplirían más después de no ver nada en el tiempo que yo esperaba comencé a desesperarme. Luego por no soportar los procesos que tuve que vivir, me alejé de Dios, cuando volví a sus caminos lo hice creyendo dentro de mí que NUNCA se harían realidad los sueños que había tenido porque le había fallado a Él, aún recuerdo ese domingo cuando antes de asistir de nuevo a la iglesia prometí a mis papás: “asistiré como un miembro regular, pero involucrarme a servir nunca” aunque dentro de mi corazón había un gran deseo de servir, por fuera quería aparentar que no porque no me sentía merecedor.

El tiempo fue pasando y un día viendo que tenía potencial y conocimiento pues había crecido en una familia cristiana fui llamado a formar parte de un grupo familiar en el que sería un apoyo, llevando la refacción, enviando los mensajes de texto para informar donde sería la actividad o llevando alguna dinámica para compartir con los jóvenes, comencé a hacerlo con gusto.

El tiempo fue pasando y luego de haber sido fiel como apoyo de un grupo fui llamado al sub liderazgo de emergencia, por la salida de nuestro líder de jóvenes, fue entonces cuando comencé a predicar más seguido pues aunque mi primer mensaje lo predique a la edad de ocho años, fue hasta los diecinueve que comencé a hacerlo de manera regular, los primeros mensajes no los recuerdo pero creo que fueron difíciles de entender porque comenzar de nuevo para mí no fue fácil, luego de un tiempo fui nombrado líder y fue ahí donde empezó una experiencia nueva para mi vida, un 28 de marzo mientras estábamos en una reunión de liderazgo tuve un encuentro personal con el Espíritu Santo

Recuerdo que orábamos y mientras lo hacíamos alguien de los lideres comenzó a hablar en nuevas lenguas, yo lo único que pude decirle con todo mi corazón a Dios fue: “Señor ¿Qué se sentirá hablar nuevas lenguas?” fue ahí cuando fui bautizado con el Espíritu Santo, regrese a casa aun sintiendo esa energía recorrer mi cuerpo. Desde ahí comenzó una nueva etapa para mí, iniciamos un programa de radio con un grupo de amigos, cada martes compartíamos un tema diferente que Dios me comenzó literalmente a dictar, escuchaba su dulce voz diciéndome lo que quería que habláramos, como resultado de eso fui acumulando varios temas al punto de que un día una compañera del equipo de trabajo me insto a reunir dichos temas en folletos de enseñanzas, fue así como surgieron las “series juveniles” fue entonces cuando comencé a comprender que Dios no cambia y si Él promete algo, lo cumple, aun cuando yo había sido infiel, él permaneció fiel a su palabra y sus promesas.

Dios me permitió avanzar en el liderazgo al punto de colaborar directamente con el pastorado, una experiencia inolvidable. Al mismo tiempo las puertas se fueron abriendo y Dios me permitió predicar en diferentes lugares, como él lo había prometido. A lo largo de este tiempo ministerial que no ha sido mucho Dios ha puesto personas con las que he podido contar para poder hacer realidad los sueños que tengo en mi corazón. Hoy Dios me permite ser pastor de jóvenes bajo la cobertura de “Ministerios Restauración Guatemala” he escrito seis series juveniles: “Secretos de Campeón, Identidad, Vida Extrema, Mi Media Naranja, Todo Terreno e Integridad” además de presentar shows con humor sano y un mensaje diferente con “panchito” un personaje que nació en las cabinas del programa de radio que dirijo.

Siempre he reconocido que no era merecedor de nada de lo que estoy viviendo, pero Cristo por su sangre me ha hecho merecedor. Soy un joven común y corriente, provengo de una familia con raíces humildes, pero hice algo: “Creerle a Dios y luchar con mi carne cada día para someterla a su voluntad.” No tengo un mayor grado académico hasta el momento únicamente soy Perito Contador y estudio en la Universidad, pero estoy seguro y convencido de que si encomendamos nuestros sueños a Dios, Él se encarga de capacitarnos para lo que tengamos que realizar y nos pondrá los recursos y las personas que necesitamos para hacer realidad lo que deseamos.

Escribo esto porque siento de parte de Dios que tú que lo estás leyendo haz tenido sueños en tu corazón que has visto imposibles, pero hoy Dios te dice: “Todo es posible si puedes creer” no veas las limitaciones porque todos las tenemos; ve más allá y  recuerda que Yo estoy contigo dice el Señor. Recuerda que si tu honras a Dios, Él te honrará a ti.

Mientras hay vida, tenemos la oportunidad de hacer realidad cualquier sueño si confiamos en Dios y dejamos que él sea quien guie nuestros pasos, nunca dejes de soñar, porque Dios no te dejará avergonzado si entregas tus sueños en sus manos.

DIOS TE BENDIGA GRANDEMENTE Y GRACIAS POR PERMITIRME COMPARTIRTE PARTE DE MI EXPERIENCIA CON DIOS. TE RETO A QUE VIVAS TU PROPIA EXPERIENCIA CON ÉL.

Un fuerte abrazo y adelante que aún hay mucho por hacer.

Heber Aguilar.tocando-el-cielo[1]



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *