No te creas tan sabio

sabioTan torpe era yo, que no entendía; era como una bestia delante de ti. Con todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de la mano derecha. Me has guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria. ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

Salmos 73:22-26

Recuerdo una vez que falte a clases y habían explicado algo acerca del álgebra, lo primero que hice fue leer el contenido y para mi gran sorpresa no entendí absolutamente nada, luego alguien me dijo no podrás entenderlo a menos que tengas la ayuda de un maestro de matemática; lo que David menciona en el versículo veintidós es justamente lo mismo, muchos tratamos de entender a Dios pero no podemos, Dios nos ve en medio de nuestra necedad y no se aleja de nosotros al contrario siempre está ahí para poder guiarnos.

En muchas partes del mundo existen carreras donde participan no videntes, acompañados de un guía que les dice por donde deben de ir, muchos de nosotros estamos cegados por nuestra necedad pero el Señor quiere guiar nuestros pasos, lo único que debemos de hacer es dejar que el tome nuestra mano y nos guie conforme a sus consejos, Dios nos lleva por el camino y nos recibe en gloria, esto me hace recordar a mi papá cuando me enseñaba a manejar bicicleta siendo yo aun un niño, el me guiaba pero luego me soltaba un momento para que yo avanzara solo, después me volvía a recibir, infundiéndome seguridad, de la misma manera Dios quiere mostrarnos que el camino es mucho más fácil de recorrer cuando confiamos en Él.

Para que podamos conducirnos de la manera correcta debemos de tomar en cuenta en primer lugar a Dios en todo lo que realicemos, Dios es nuestra única esperanza en medio de tanta adversidad pero también debe ser nuestro único deseo, porque SI TIENES A DIOS LO TIENES TODO Y SI NO TIENES A DIOS, NO TIENES NADA.

Como humanos que somos cuando pasamos por muchas adversidades nuestra carne y nuestro corazón desfallecen como lo dice David en este salmo, sentimos que las fuerzas se nos acaban y que lo mejor que podemos hacer es abandonar, pero es ahí donde debemos recordar que nuestra fortaleza viene de Dios, el afirma nuestra vida y en medio de la dificultad nunca estaremos solos.

Dejemos de ser como adolescentes que aún sin saber nada de la vida, dicen a sus padres, yo se lo que hago, yo puedo solo.!! Muchos tomamos esa actitud ante Dios, dejemos que el guíe nuestros pasos, que Él sea todo para nosotros, cuando esto suceda comenzaremos a disfrutar los beneficios de la obediencia a Dios.

Para vivir una vida en victoria lo único que necesitas es obedecer a Dios en TODO.!!

Bendiciones.

Heber Aguilar.



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