“máxima contención” a EE UU y a las dos Coreas pide Moscú

Rusia ha llamado hoy tanto a las dos Coreas como a EE UU a la “responsabilidad y a la máxima contención” ante la escalada bélica lanzada por el régimen de Pyongyang desde hace algunas semanas y que ha culminado hoy con la declaración de que Corea del Norte había entrado en “estado de guerra” con su vecino del sur. La última amenaza del régimen comunista de Kim Jong-un sigue a una serie de medidas tomadas en las últimas semanas, como la colocación de los misiles en dirección a bases estadounidenses en el pacífico o el corte de comunicaciones militares con Seúl, y que fueron respuesta a unas maniobras militares conjuntas americano-surcoreanas y al último paquete de sanciones impuesto al régimen por su programa nuclear.

“Esperamos que los dos bandos ejerciten una responsabilidad y contención máximas y que nadie sobrepase el punto de no retorno”, ha dicho Grigori Logvinov, el alto funcionario de Exteriores ruso encargado de la península de Corea.

El último movimiento de Pyongyang no despierta demasiadas alarmas en Corea del Sur, que estima que “no es una amenaza nueva”. No en vano, ambas Coreas siguen técnicamente en guerra desde el fin del conflicto coreano en 1953, que nunca se rubricó con un tratado de paz. El Ministerio surcoreano de Defensa se ha limitado a advertir de que reprimirá “cualquier provocación”.

EE UU, sin embargo, parece dar mayor importancia a la declaración del “estado de guerra”. La portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Caitlin Hayden, ha declarado que la Casa Blanca “se toma en serio estas amenazas y permanece en estrecho contacto con los aliados surcoreanos”. El secretario de Defensa, Chuck Hagel, se refirió en los mismos términos a la importancia que Washington da a los mensajes que se lanzan desde Pyongyang, horas después de que el Pentágono diera la orden de que sobrevolaran la región bombarderos furtivos B-2.

Hayden tachó de “nada constructiva” declaración de Corea del Norte, que incluye amenazas directas a EE UU, incluido un “ulimátum” y una llamada a emprender una “batalla final a vida o muerte” y una “guerra nuclear” que ponga fin a “la historia de largo enfrentamiento con EE UU y dar comienzo a una nueva era”. En concreto, Pyongyang amenaza a Washington con perpetrar un ataque nuclear, en la misma línea con las advertencias realizadas esta semana, si prosiguen las “provocaciones”. Estados Unidos “debe tener claro que en la era del comandante general Kim Jong-un, el más grande de los comandantes, todo es distinto del pasado”, destaca el comunicado.

No obstante, la portavoz del Consejo de Seguridad Nacional recalcó que no es la primera vez que el Gobierno de Corea del Norte “emplea este tipo de retórica bélica”. EE UU parece más atento a las acciones que verdaderamente está adoptando Pyongyang que a las amenazas. El portavoz adjunto de la Casa Blanca, Josh Earnest, ya recordó este viernes, que Washington está preparado para defender sus intereses y los de sus aliados de cualquier ataque por parte de Corea del Norte.

La OTAN también se ha pronunciado sobre el desafío norcoreano por boca de su vicesecretario general, Alexander Vershbow, que declaró que EE UU y sus aliados tienen la suficiente “capacidad de disuasión” para evitar que estalle una guerra contra Corea del Norte. No obstante, Vershbow no ha descartado que el repunte de las tensiones desemboque en una guerra. “Uno nunca puede estar seguro (de ello), máxime cuando tienen a un nuevo y joven líder desconocido”, Kim Jong-un, ascendió al poder en diciembre de 2011 tras la muerte de su padre, Kim Jong Il.

La escalada de tensión en la zona y con EE UU tiene como origen las pruebas de misiles nucleares llevados a cabo por Corea del Norte, la última el 12 de febrero, pese a las advertencias internacionales. La ONU aprobó nuevas sanciones para el régimen a raíz de estas pruebas. Además, EE UU envió bombarderos B-52, capaces de lanzar ataques nucleares, para participar en unas maniobras conjuntas con Corea del Sur, lo que desató la ira del régimen comunista de Kim Jong-un. Así, Pyongyang inició recientemente una escalada de medidas desde la declaración de nulidad de los pactos de no agresión con Seúl hasta la declaración del estado de guerra de esta madrugada.



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