Hay que perder para ganar

perder para ganarRealmente solo he entendio la parte de ganar y ganar pero perder para ganar bueno hoy he aprendio algo grande con este estudio que realizar Serio Gebel. Y se los compartimos.

El ser humano es competitivo por naturaleza, no nos gusta perder, fuimos diseñados para sobrevivir y en esa sobrevivencia, se activan ciertos mecanismos defensivos, cuando somos agredidos o atacados, somos territoriales instintivamente.

Pero Dios tiene otra perspectiva, como en casi todas las cosas, el reino espiritual se mueve dentro de otros principios, muy diferentes a los humanos.

El nos dice que para ser “grandes” en su reino tenemos que ser como los que sirven, es decir servir a todos, para ser los primeros tenemos que ser últimos.
Para recibir tenemos que “dar” primero.

Para ser Hijos de Dios debemos bendecir a los que nos maldicen y orar por ellos.

El que es pobre debe gloriarse en su exaltación y el que es rico, en su humillación. (Santiago 1:9-10).
Pagar bien por mal.

Poner la otra mejilla, caminar la segunda milla, entregar también la capa.

¿Que es perder?…Depende con el “cristal” que se mire.

Si lo vemos desde nuestro ego, de nuestra auto estima y orgullo herido, o del lado de nuestras ambiciones y midiendo con nuestro “metro humano”, perdemos; Pero si lo podemos ver desde la perspectiva espiritual, midiendo con el metro del Reino de Dios, al perder, estamos ganando.

Hay tanto ejemplos en la historia bíblica, Abraham, Jacob, José, David, Daniel, Job, etc.

Pero solo por poner un ejemplo entre tantos, David; Cuando Absalom su propio hijo le conspira y se queda con el trono, el debe exiliarse, lo hace huyendo de Jerusalen con unos pocos que le acompañan, va llorando y descalzo, deja atrás su hogar, su trono y su pueblo, el podía haber defendido su posición, podía luchar, el pueblo le amaba, tenía sobradas razones para defenderse, Dios le había colocado en el trono de Israel, le asistía la justicia, la razón, y el derecho, viendo la escena de su retirada (2 Samuel 15:30) podríamos decir allí va “Un completo perdedor”, “Un hombre fracasado”, muchos se burlaban y se reían de el, (Esa parte es cuando pierdes).

Dios juzga su causa, Absalom y quienes le siguen terminan su historia tragicamente, y David recupera su trono y honor.
David entendía muy bien, como funcionan los principios espirituales, a veces “hay que perder para ganar”, te humillan, te averguenzan, te estafan, te engañan, te defraudan, te roban, te traicionan, se ríen de ti …pierdes…

Pero cuando pierdes con los hombres, ganas con Dios, el exhibirá tu justicia, y defenderá tus derechos: “Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia” (Isaías 58:8).

Nos olvidamos muchas veces, de las memorables palabras inspiradas de Santiago: “La ira del hombre no obra la justicia de Dios” (Santiago 1:20).

Perdiste?…¿Estas perdiendo ahora?…Aprende a perder porque es el secreto para “GANAR”…Un principio que si funciona.

“Ganarle” a un hijo de Dios es perder con Dios.



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