Cuando se despide a un gran Amigo viviendo sus Recuerdos

yiyeEn el año 1977 aparecía por primera vez el Evangelista Puertoriqueño YIYE AVILA, era una época en Argentina muy dura, donde casi no se habían visto campañas multitudinarias del estilo que este hombre de Dios realizaba en el mundo.

Tuve el privilegio de trabajar en la parte organizativa de varias que realizaría en esa época en Estadios de nuestro país, ya pasaron mas de 35 años, luego vendrían otros evangelistas del exterior y muchos locales, se reproducirían los movimientos por toda Argentina, pero a quienes nos tocó la experiencia de participar en diversas campañas, con diferentes hombres de Dios, siempre nos surgió la comparación, el inevitable contraste, yo particularmente nunca volví a ver o a escuchar un mensaje de confrontación con el pecado y un llamado al arrepentimiento y la conversión como lo hacía el querido Hermano Yiye.

Eran mensajes de dos horas totalmente bíblicos y proféticos, donde el Espíritu Santo quebraba los corazones y las multitudes conmovidas, impactadas, descendían las escalinatas de los Estadios llorando, para tirarse en el suelo frente a la plataforma, muchas veces cuando todavía no había terminado su mensaje, casi sin llamados ni presiones para que las personas pasaran, nunca utilizó camilleros y los “ujieres” solo formaban una cadena humana adelante del palco para recibir a los miles que se CONVERTÍAN de verdad, luego fui parte de muchísimos eventos, cruzadas, congresos, festivales, y convenciones, pero nunca más he vuelto a ver ese tipo de “convicción de pecado” en las almas, yo por aquel entonces comenzaba mi ministerio y mis primeras Iglesias, y doy testimonio que los que se convertían en aquellas campañas perseveraban en las Iglesias Locales, muchos obreros, Pastores y Evangelistas y misioneros que hoy están en la obra del Señor son el resultado de aquellas memorables “Campañas Evangelisticas”.

Y merecería un largo relato aparte, los milagros, sanidades y maravillas que respaldaban la Palabra en sus reuniones, endemoniados, paraliticos, ciegos, tullidos, desahuciados de la medicina, eran sanados, por primera vez en campañas multitudinarias, miles podían ver a docenas de paralíticos cargando sus sillas de ruedas o sus muletas y corriendo por derredor del campo de fútbol, y el evangelista ni siquiera les había tocado, ni empujado, ni ungido, y ninguno caía al suelo, y no se les podía detener para que contaran su testimonio, algunos paraban de correr cuando ya no tenían aliento, he sido testigo de piernas tullidas que se enderezaron, personas obesas que perdían 30 y 40 kilos y debían sostenerse sus pantalones o vestidos para no quedarse desnudos, ciegos, mudos, etc.

Pero lo que impactaba de una manera muy especial, era la “Convicción de pecado” en las almas, he visto lo que puede hacer el Espíritu Santo cuando se ministra la Palabra, creo que quienes vivimos esa experiencia a pesar de los años transcurridos, nunca pudimos conformarnos con menos.

Luego cambiaron los tiempos, el evangelio sufrió diversas mutaciones, la modernidad, el show, las coreografías, el entretenimiento, los mensajes terapéuticos, los “entretenedores” que cambiaron carisma por consagración y poder de Dios, contaminaron la Iglesia del Señor.
Solo quería compartir con las generaciones nuevas estos recuerdos de un grande, uno de los últimos gladiadores del Señor, que muchos no supieron evaluar en su verdadera dimensión.

Para concluir se me ocurren utilizar unas Palabras de David cuando muere su gran amigo Jonathan (Hijo de Saúl) “¡Como han caido los valientes en medio de la batalla!, ¡Hno. YIYE muerto en tus alturas!”
(2 Samuel 1:25).

No te decimos adiós sino ¡Hasta pronto!.

“CRISTO VIENE”

 

Autor: Sergio Gebel



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