Conexiones Divinas José Luis Rodríguez

conexiones divinasEsto lo escuche en la radio en una de las predicas de Dante Gebel, y como uno puede tener una amistad con bastantes personas y quizás personas que aun no conocen a Jesús. Muchas veces nos peleamos con las personas en lugar de darles a conocer a esa única persona amoroso que nos acepto a nosotros tal y como somos  y su nombre es Jesús,  ahora que nosotros lo tenemos nos creemos que nosotros tenemos el poder.

El teléfono de mi departamento sonó insistentemente. Era el año 1997 y estaba orando que Dios hiciera un gran milagro para que las puertas de las comunicaciones fueran abiertas. El teléfono continuaba sonando, respondo y del otro lado dicen:
Aló, habla el Puma, José Luis Rodríguez.
—Sí, acá habla el «León de Judá», —dije, pensando que era una broma de algún amigo.
Él insiste y me dice:

-Dante…soy el Puma.

—Y yo «el tigre de la Malasia»—vuelvo a responder.

Mi mujer me miraba y me preguntaba con quién hablaba.

—Mira, estoy en Argentina y tengo una carga por ti. ¿Por qué no me vienes a ver?
—Pero… ¿Quién te dio mi teléfono «Puma»?
—Me fue muy difícil encontrarte. Llamé a las productoras, y finalmente alguien me dio tu teléfono.

—Bueno, ¿dónde te puedo ver?

—En el hotel Sheraton.

A la hora pactada fuimos con Liliana al hotel. Me presento en la recepción y me dicen: «¿Usted es Dante Gebel? El señor Rodríguez lo está esperando». Subimos a la habitación y el Puma, el famoso cantante venezolano, abrió la puerta:
—Dante, encantado de conocerlos a ti y a tu esposa, pasen.

Nos sentamos mirándolo, con la boca abierta.

Yo no era tan famoso como para que las celebridades llamen a mi casa, pero hasta ese momento no sabía lo que estaba sucediendo.

—¿A qué debo… tu llamado?, —le dije a media voz.

—Soy amigo del Presidente de la República y pensé que tú eres un tipo exitoso, con mucho carisma, que merece estar en televisión federal, en cadena nacional.

—Gracias por tus palabras, pero no tengo dinero para hacerlo.

—No importa, eso no es un impedimento; yo te conecto con la gente correcta.

Hizo dos o tres llamados, y al mes estaba predicando en la pantalla de ATC (Argentina Televisora Color), una emisora televisiva del Estado que transmite a todo el país. Era el único pastor que había entrado a la televisión del Estado y pagado por la Presidencia de la Nación.

Movido por Dios, por una conexión divina, a través de un hombre que hasta ese momento, no había visto en toda mi vida. De más está decir que Dios usó ese medio televisivo para un año más tarde, convocar a cien mil jóvenes en la Plaza de la República. Es que cuando Dios te conecta, nunca sabes a dónde puedes llegar y a cuántos miles alcanzar.

Fragmento del capítulo “Conexiones Divinas”, del libro: “Los mejores mensajes de Dante Gebel” (Vida/Zondervan)



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