Como saber

como saberMuchos chicos me escriben o me comparten su inquietud de como pueden saber que Dios los quiere levantar al Pastorado, o que serán usados en las naciones, creo que tiene que ver con una especie de “cholulismo de la fe”, antes los chicos deseaban ser actores de Hollywod o jugadores de futbol, hoy los que estan dentro de la Iglesia miran a los predicadores o cantantes famosos y populares, subiendo y bajando de los aviones, siendo admirados y envidiados, que el enfoque se colocó allí.

No es malo desear un ministerio o un don para servir al Señor: Pablo decía: “El que anhela obispado buena obra desea, ahora se requiere del obispo….”

Lo que debemos tener presente es que no se estudia para pastor en alguna universidad o seminario, no hay “industria” para fabricar siervos de Dios.

Si entendemos que la obra es de Dios y Dios es el que llama a los hombres y que los ministerios son vocaciones Divinas (Aunque muchos lo tomen por profesión u oficio) todo dependerá de Dios.

Suelo reponderles, que el hombre “llamado” siempre rehuirá la responsabilidad y nunca se sentirá competente, calificado para la tarea, y sobre todo el ministerio le buscará a el, aquellos que buscan o se envanecen en su conquista o status espiritual alcanzado, me hacen dudar seriamente de su llamado.

Yo creo que un hombre sobre el cual Dios fijó sus ojos para levantarle al ministerio, hará lo que tenga a la mano para hacer con dedicación y esmero, no busca una posición, la posición lo buscará a el, desde Abraham llamado a salir de su tierra y su parentela, pasando por tantos otros, comoEliseo quien araba sus campos, Isaías o Jeremías, Daniel o Pedro que reparaba sus redes de pescadores, o Saulo que ejercía su autoridad, todos absolutamente fueron “LLAMADOS”, no hubo ningún ofrecido entre ellos, algo como: “Señor yo quiero ser apóstol”…”Señor levántame a las Naciones”…”Yo quiero ser profeta”…”Quiero ser Pastor”…Esto hay que decirlo porque es maravillosa la motivación, y el empuje pero que no produzca una cantidad de “soñadores desilusionados”.

Claro que entre tanto nos preparamos, estudiamos y nos capacitamos y estamos dispuestos a ir, pero trabajando donde Dios nos puso con toda alegría y dedicación, aunque esto signifique cantar para tres personas o predicarles a cinco en una sala de una casa, o bajo la sombra de un árbol.

Autor: Sergio Gebel.



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