Como nos gustan los grises

Dios es radical, el cielo y el infierno, la salvación y la condenación, la vida y la muerte, el camino ancho y el angosto, bendición o maldición, o estamos con Cristo o estamos contra el, no hay medias tintas.

“Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal” (Deuteronomio 30:15).

“He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición” (Deuteronomio 11:26).

Blanco o negro, pero nos gustan demasiado los “grises”, somos adictos a los grises.

No nos definimos y no queremos definir nada, es mejor decir: “No sabemos”, “No es tan así” “¿Quien sabe?”, cuando escogemos los grises en las cosas espirituales dejamos de llamarle pecado al pecado, desobediencia a la desobediencia, y les ponemos otros nombres, “nadie está libre”, “Todos pecamos”, “No depende de nosotros”, “Si dependiera de nosotros ninguno sería salvo”, etc.

Hemos llegado al punto límite, de que grandes “maestros de la palabra” aseguran que los suicidas serán salvos, el adulterio dejó de llamarse adulterio, se justifica diciendo “se enamoraron”, la homosexualidad es otra opción del amor, y la idolatría no es mas idolatría, tan peligrosos son los “grises”, que reconocidos pastores evangélicos visitaron al papa y le bendijeron, orando por su gestión frente al vaticano, cuando asumió.

Alguien me rebatía un estado diciendo “no sabemos si Saúl fue salvo” y casi de inmediato venía a mi mente el pensamiento de los grises, si Saúl fue salvo, también lo fue Judas, y si estos dos fueron salvos yo me dedico a otra cosa, porque toda la Biblia sería un fraude.

Si no podemos asegurar el destino eterno de un Saúl o de un Judas, no podemos asegurar nada de nada.

Se me ocurren dos opciones, o hay demasiada ignorancia bíblica y analfabetismo espiritual, o escogimos por “confort” y apatía los “generosos grises”.

Generalmente quienes tienen esta posición espiritual, también la tienen en la vida, son los que dicen del hijo que se droga y se alcoholiza y vuelve a casa al amanecer: “el nene es bueno, solo se divierte sanamente con sus amigos”, tarde descubre que “el nene” no era tan bueno, son también aquellos que justifican las grandes ausencias de esposos/as, y luego no pueden creer cuando descubren una infidelidad.

A Isaías profeta le era revelado este asunto con tanta claridad:
“Ay de lo que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen a la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo” (Isaías 5:20).

Dios creo el día y la noche, la luz y las tinieblas, el norte y el sur, y pone delante de los hombres la bendición y la maldición, la vida y la muerte, lo bueno y lo malo, y en lo trascendente, como es el destino de nuestra alma, no hay un “quizás”, un “a lo mejor”, o un “no sabemos”
“El que tiene al Hijo, tiene la vida; El que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:12).

Heee!!…Pastor: Dios es amor, Jesús es amor…
Tan radical fue Jesús que dijo esto: “El que no es conmigo, contra mi es, el que conmigo no recoge, desparrama” (Lucas 11:23).

Nos haría mucho bien como Iglesia, curarnos del “daltonismo espiritual” y comenzar a ver los colores, entre los cuales el negro sigue siendo negro y el blanco sigue siendo blanco, y a veces es saludable poder verlos.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *