El león, la zorra y el ciervo




Habiéndose enfermado el león, se tumbó en una cueva, diciéndole a la zorra, a la que estimaba mucho y con quien tenía muy buena amistad:

— Si quieres ayudarme a curarme y que siga vivo,  seduce con tu astucia al ciervo y tráelo acá, pues

estoy antojado de sus carnes.

— Vengo a darte una excelente noticia. Como sabes, el león, nuestro rey, es mi vecino; pero resulta que ha enfermado y está muy grave.

Me preguntaba qué animal podría sustituirlo como rey después de su muerte.

 

Y me comentaba: “el jabalí no, pues no es muy inteligente;  el oso es muy torpe; la pantera muy temperamental;  el tigre es un fanfarrón; creo que el ciervo es el más  digno de reinar, pues es esbelto, de larga vida,  y temido por las serpientes por sus cuernos.”  Pero para qué te cuento más, está  decidido que serás el rey.

¿Y que me darás por habértelo anunciado de primero?  Contéstame, que tengo prisa y temo que me llame,  pues yo soy su consejero. Pero si quieres oír a un  experimentado, te aconsejo que me sigas y acompañes  fielmente al león hasta su muerte.

Terminó de hablar la zorra, y el ciervo, lleno de vanidad con aquellas palabras, caminó decidido a la cueva sin sospechar lo que ocurriría.

 

Fábulas de Esopo
Educación y Desarrollo Contemporáneo S.A.
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Autor: Niko

El contenido es de mi autoría o de varias recopilación de Internet.

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