El hombre avaro nunca satisfecho


1 Rey. 21:5–10, 16–20.
Un buque puede ser cargado de oro hasta que se hunda y sin embargo, haber dejado espacio para poner diez tantos de la carga. Así el hombre avaro, aunque tenga lo suficiente para hundirse, no tiene nunca lo suficiente para estar satisfecho.—Trapp.

Sin comentarios.

Publique sus comentarios o comente

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Verifica si no eres un robot *