Se deben bautilizar los niños


Otras de las innovaciones que han surgido, es el bautismo de infantes, e inclusive les dan la Santa Cena.

Los niños permanecen en estado de inocencia hasta despertar al conocimiento del bien y del mal, recién allí les es imputado el pecado Adánico, que se le suma a los pecados personales (que cometieren), es en ese momento, que deben aceptar a Cristo como su salvador personal y recibir su bautismo en las aguas.

¿A que edad? dependerá del crecimiento de cada uno, no todos crecen de la misma forma, hay niños que tienen doce, trece y hasta catorce años y permanecen en ese estado de inocencia, por el contrario, otros a la edad de siete u ocho años, ya poseen ese conocimiento del bien y del mal. (cuando despiertan)
De todas formas, se les bautiza bajo la responsabilidad de los padres, quienes serán los encargados de velar por la vida espiritual de sus hijos hasta la mayoría de edad.

¿Darles la Santa Cena a los infantes? no tiene sentido, la Santa Cena se debe tomar en el ejercicio de nuestra conciencia, dado que quienes participan, deben examinarse a si mismos, no se puede tomar indignamente (sin sufrir las consecuencias) y los pastores no debieran impartirla, cuando conocen que no están en condiciones (se hacen responsables) (1 Corintios 11:27-32)

¿De que podría examinarse un niño?…¿como lo haría?

Además debemos partir, de que el bautismo no regenera, simboliza la regeneración, efectuada por el Espíritu Santo y la Palabra, la Santa Cena tampoco “santifica”, es otro símbolo que testifica de la muerte del Señor y nuestra comunión con el.

Cuando uno de los padres se convierte al Señor, puede DEDICAR (presentar) sus hijos, esto básicamente es reconocer que “herencia de Dios son los hijos”

“Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer (creyente), y la mujer incrédula en el marido (creyente); pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos (La versión de Jerusalem utiliza la palabra: “impuros”), mientras que ahora son santos. (apartados para Dios)

“He aquí, herencia de Jehová son los hijos, cosa de estima el fruto del vientre” (salmo 127:3)

Reconocer que Dios es el dador de la vida de nuestros hijos y su protector; una costumbre del pueblo Hebreo que trasciende a los días de la gracia.

La dedicación de quien sería el profeta Samuel:

“Después de que lo hubo destetado, lo llevó consigo, con tres becerros, un efa de harina, y una vasija de vino, y lo trajo a la Casa de Jehová en Silo; y el niño era pequeño…por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoro allí a Jehová.” (1 Samuel 1:24-28)

Luego encontramos la presentación de Jesús mismo por sus padres:

“Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido. Y cuando se cumplieron los días de la purificación (40 días, Levítico 12:1-8) de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalem para presentarlo al Señor…” (Lucas 2:21-22)

Luego tenemos la evidencia, que ni Jesús, ni sus discípulos jamás bautizaron un infante, incluso el Señor se bautiza a los 30 años; lo que hacía Jesús con los niños:

“Y les presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. Viéndole Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mi, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en el. Y TOMÁNDOLOS en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía” (Marcos 10:13-16)

Esto que hizo Jesús, es lo que se debe de hacer, sencillo, el Pastor lo toma en brazos y lo bendice, realiza una oración para que Dios lo guarde en salud y en fortaleza, y así, cuando tenga edad pueda conocer a Cristo como su salvador.
Siempre la presentación es bajo responsabilidad de los padres, quienes se comprometen a educarle en la fe, también se ora por los padres, para que Dios les dé sabiduría, amor y paciencia, en la crianza.
Para las escuelas, que muchas veces solicitan una fe de bautismo, la Iglesia debe otorgar un “acta de dedicación” o “de presentación”, lo que sería un suficiente documento para esas autoridades.

 

Fuente: https://www.facebook.com/sergio.gebel

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