Descriminamos o no


descriminarLa palabra discriminación según wikipedia nos dice: Creerse superior a otra persona y así, maltratarla física y/o mentalmente causando efectos negativos en la otra persona. En su sentido más amplio, la discriminación es una manera de ordenar y clasificar otras entidades.  ahora conozcamos un estudio sobre la discriminación por Sergio gebel.

En las sociedades existe la discriminación por diferentes motivos, por la raza, la posición social o cultural, por su aspecto, o por lo que fuere.

Se hacen diferencias entre ricos y pobres, negros o blancos, flacos y gordos, lindos o feos, nativos o extranjeros, jóvenes y viejos, rubios y morenos, la lista sería interminable.

Se supone que la Iglesia ha superado las “parcialidades” de cualquier tipo u origen, y que en la misma pueden acogerse todas las personas del mundo sin importar las diferencias.

Dios desde el principio cuando comenzó el trato con Israel, se preocupó en darles ordenanzas respecto a los discapacitados, sordos, ciegos, mudos, respecto a los ancianos que están disminuidos en sus fuerzas, el trato y cuidado con los pobres, también como debían tratar a los extranjeros que moraban entre ellos, y les recordaba que también habían sido extranjeros alguna vez, (Levitico 19:33-34).

Luego ya en la Gracia, confirma todo esto y lo extiende.

Cuando en la Iglesia se hace acepción de personas, o diferencias por cualquier motivo que fuere, es considerado un pecado, “Pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores” (Santiago 2:9).

Santiago se refiere a las diferencias por la posición social o económica, los ricos y pobres, cuando llega a la congregación un empresario, comerciante o profesional y rápidamente accede a cargos de responsabilidad, o recibe un trato preferencial, o se le da un lugar de importancia que nunca se les brindaría a otros. (Santiago 2:1-8).
A veces estas diferencias están solapadas, pero se hacen evidentes cuando se “compite” en las ropas y la Iglesia se transforma en un tipo de “pasarela” de la moda, donde se muestran y se estrenan cada cultos nuevos atuendos, trajes, vestidos y calzados al alcance de los que más tienen, a desmedro de aquellos que no pueden, y no solo se compite en los vestidos sino en los carros y otros accesorios.

Las “diferencias” se extienden a las familias de los siervos de Dios, esposas e hijos, nueras, yernos y nietos, como una “casta especial y privilegiada” con prebendas y posiciónes que el común de la gente nunca alcanzará, tienen hasta un “trato” diferenciado y en algunas congregaciones ejercen autoridad sobre el resto.

Luego aparecen las diferencias entre los “lindos y los feos”, “Las flacas y las gorditas“, los morochos y los rubios, los populares y los tímidos, y hasta los “espirituales” y los que no lo son tanto.

No debería suceder en el seno de la Iglesia, pero la realidad es otra, hay desprecios, a veces burlas y cargadas, miradas despectivas, “vacíos”, bandos y grupos donde algunos no tienen acceso.

Deberíamos recordar la enseñanza Bíblica : “Ya no hay Judío, ni Griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer; Porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28).

Y como cristianos también deberíamos combatir y resistir cualquier tipo de discriminación en la congregación, porque es un veneno letal y poderoso que ha llevado a las Naciones a guerras sangrientas, a pueblos enteros al enfrentamiento, porque ha sido la causa de humillaciones, desvalorización y maltratos entre los hombres, y si entra en la Iglesia la destruirá.

Y por último, si notas que algo de esto ocurre donde te congregas, y no lo puedes cambiar, debes salirte de allí lo más pronto que puedas, por tu salud espiritual.

Y además son los Pastores y los líderes los primeros en practicar y enseñar que todos somos iguales, todos fuimos redimidos por la misma sangre del Hijo de Dios, por cada uno se pagó el mismo precio de “rescate”, y nunca hay que olvidar que todo lo que tenemos lo podemos perder, la misma Palabra dice: “El que está firme mire que no caiga“…El rico puede convertirse en pobre, el flaco puede engordar, el lindo o la linda puede perder su hermosura y hasta su cabello, el nativo se puede convertir en extranjero, y el poderoso puede perder su poder, el novio puede perder su novia, la esposa a su esposo, se pierde la fama y la popularidad, hasta la inteligencia se puede perder.
Si fuiste favorecido no te envanezcas, consérvate humilde y nunca hagas “parcialidades” con tus hermanos.

Por Sergio Gebel

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