Las 5 piedras de David


curiosoCasi todos conocemos la historia de David y Goliat, ya que es muy contada en las escuelas dominicales, aun en las seculares. Sin embargo, no muchos hemos contemplado el alcance de la fe de David. Goliat estaba bien armado de pies a cabeza, y medía (por su equivalente a “codos”:6 y un palmo) ¡¡¡ 2 metros 95 centímetros de alto!!! (1o de Samuel 17:4-7). Poco más que la altura del techo de algunas casas. Su lanza, era del grueso de un rodillo de telar.

Cuando David, un pequeño pastorcito, se enfrentó “sin armadura alguna” (1o de Samuel 17:38-40)a ese guerrero gigante, a quien ningún soldado Israelita se atrevió a enfrentar, él sabía de antemano que no le iba a dar tiempo de lanzar más de una piedra con su honda. Si fallaba, hubiera sido ensartado inmediatamente por la tremenda lanza de Goliat. Entonces… ¿¿¿Porqué recogió cinco piedras lizas del arrollo si con una le bastaba para ganar o morir???.

David se enfrentó a su enemigo “en el nombre de Jehová de los ejércitos”, con una fe que sobrepasaba el ver tan sólo a ese gigante. La respuesta se encuentra libros más adelante, cuando David ya era rey. Los filisteos (pueblo de Goliat) se encontraban en una colina o monte, y los Israelitas en otra.

Goliat retaba al ejército del pueblo de Dios en la llanura que separaba ambos montes. Desde allí, David pudo ver perfectamente que Goliat… ¡¡¡NO ESTABA SOLO!!!, tenía a cuatro gigantes más a su lado (uno de ellos llamado también “Goliat”), muertos años después por los valientes de David (2o de Samuel 21:18-22).

La fe del pastorcito radicó en confiar en Dios que, de vencer a Goliat de una sola pedrada, y de venírsele encima los otros 4 gigantes… ¡¡¡Tendría la puntería y fuerza suficientes para acabar de una sola pedrada a cada uno de ellos!!!.
Tremenda enseñanza. ¿¿¿Vemos el problema que nos aqueja hoy (deudas, matrimonio fallido, hijos rebeldes, un vicio que no se puede dejar, injusticias…) más alto que Dios mismo???.

El secreto de la fe es “ver desde la perspectiva de Dios”: Desde arriba.

No le cuentes a Dios de tus problemas que tienes, mejor cuéntale a tus problemas, del Dios poderoso que tienes.

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