Juzgar, Exhortar y criticar


criticarMuchas consultas, muchas preguntas al respecto me impulsan a tocar este tema.
La línea entre una y otra es tan fina que se presta a confusiones. Comencemos por la definición de la palabra “juzgar”: Deliberar, quien tiene autoridad para ello acerca de la culpabilidad de alguno o de la razón que asiste en cualquier asunto.

Persuadirse de una cosa, formar dictamen, comparar dos o más ideas.
Como toda palabra que utilizamos tiene diferentes aplicaciones y usos, dependerá del contexto de la frase en que aparezca.

Escuchamos hoy en la línea de las “teologías modernas” con mucha firmeza “No podemos juzgar”, “¿Quien somos para juzgar?”…Y esto se afirma en manera excluyente, cuando la realidad es que continuamente ejercemos un juicio de valores, ahora mismo mientras lees estas líneas lo estás haciendo, lo que oímos, vemos o leemos nos persuade o no, comparamos y nos formamos un concepto, en todas las áreas de nuestra vida y con mucha más razón y responsabilidad en las cosas espirituales.
Solo para tener algún respaldo bíblico dice: “”En cambio el espiritual juzga todas las cosas; Pero el no es juzgado de nadie” (1 Corintios 2:15)…Luego leemos: “Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, (porque no estaba allí) pero presente en espíritu, ya como presente HE JUZGADO al que tal cosa ha hecho” (se refería a un caso de inmoralidad dentro de la Iglesia)…(1 Corintios 5:3)….Y luego tendríamos que leer :”Porque ¿Que razón tendría yo para juzgar a los que están afuera?..¿No JUZGÁIS vosotros a los que están dentro? (La Iglesia)…(1 Corintios 5:12-13)…Y leamos también 1 Corintios 6:2-3—–11:13—–13:11—14:29.

Todo un ejercicio “recomendado” una y otra vez dentro de la Iglesia, que sirve para evaluar y como medida de profilaxis, lo que no debemos hacer es colocarnos en lugar del Juez y emitir juicios de condenación, porque para eso solo uno tiene autoridad plena.

Exhortar, el significado dice: Inducir con razones o ruegos a que haga o deje de hacer alguna cosa.
En el caso de lo espiritual, Dios nos pide que exhortemos “Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza…” (Tito 1:9) La exhortación va de acuerdo a como yo “retengo” la enseñanza, no puedo ser “un ciego guía de ciego”…luego dice: “Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad…” (Tito 2:15) …Para exhortar es necesario poseer “Autoridad” y esta autoridad viene en la medida que yo mismo guardo la Palabra.

Y por último :”El que exhorta, en la exhortación, el que reparte con liberalidad, el que preside con solicitud, el que hace misericordia, con alegría.. (Romanos 12:8)..Para poder exhortar y lograr resultados y que no lastimemos ni ofendamos, debemos entender que la exhortación es un don y no todos lo tienen.

Y llegamos a la “Crítica” cuya definición dice: Juzgar las cosas fundados en principios o reglas artísticas, censurar, vituperar las acciones o conducta de alguno..

Como dije antes la línea es muy delgada, podemos estar juzgando algo que leemos, oímos o vemos o podemos estar criticando o por último podemos estar exhortando, la crítica necesita nutrirse de un profundo respeto por aquel que la otorga, para que no sea dañina, mal intencionada, contenciosa, debiéramos preguntarnos siempre ¿Cual es la motivación que me mueve a criticar algo?, mucho hemos oído hablar de la “critica constructiva” la que nos perfecciona, nos mejora, nos corrige.

Todos conocemos que las obras artísticas, obras de artes, actuaciones, presentaciones deben pasar la “Crítica oficial” es decir profesionales que evalúan el trabajo o la obra, ¿Por que no deberíamos aceptar nosotros los predicadores algún tipo de critica y de aporte?…Si viene de un “espíritu” correcto, positivo, inteligente, perito, docto, ¡Bienvenida sea!…

 

autor: Sergio Gebel

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