Cinco principios que te mantendrán con Exito (I parte)


exitoiipor: Pastor Cashluna
www.cashluna.org

La semana pasada aprendimos que debemos estar contentos con lo que tenemos ahora, porque no es necesariamente lo que vamos a tener en el futuro.

Hay que tenerle paciencia a Dios, Él sabe cuando, como y a través de quienes va ha bendecirte, por eso es que la Biblia dice que no te apresures en hacerte rico, teme a Jehová y apártate del mal.

Recibí a Jesús el 11 de julio de 1982 y durante estos años he visto pasar de todo. Gente que ha recibido a Jesús que ha perseverado y Dios los ha levantado. Personas que se han echado para atrás y se han estancado; y otros que no se han hecho para atrás pero tampoco han salido adelante, están ahí pasando los años nada más.

También he escuchado todo tipo de enseñanzas las cuales son buenas, para mí es emocionante encontrar las verdades del Apocalipsis, es interesante descubrir la visión de Ezequiel, y es fascinante descubrir las figuras de Jesús en el Antiguo Testamento. Pero conforme el tiempo ha avanzado y bajo el método de la observación, me he dado cuenta que hay principios que han logrado mantenerme durante más de 20 años con éxito, sin caída, firme; por la eterna misericordia de Dios creciendo no decreciendo; prosperando por la gracia inmensa de mi Señor.

Hay cinco principios que creo yo, que si giras alrededor de ellos en todo lo que haces te va ha ir bien. Cada vez que dudo cómo actuar, voy a esos cinco principios y en uno de ellos resuelvo mi problema. Es decir, si tienes estos cinco principios y los logras practicar, verás tu vida florecer.

El primero de ellos está en Mateo 7:21 donde dice así: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Una cosa es querer entrar en el cielo, y otra hacer la voluntad del que está en el cielo. Nosotros no podemos negar en ningún momento que el Señor es un Dios de bendición, de hecho, yo predico las bendiciones que Él tiene para tu vida; porque Jesús vino a eso, vino a bendecirnos y a expresar la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios para nuestra vida.

Pero, recordemos que también vino a establecer un reino, el reino de nuestro padre celestial. Entonces, una de las cosas que debemos tener bien en mente es hacer la voluntad de Dios y dar fruto, porque no se trata sólo de milagros, señales y prodigios, aunque hay un balance.

En Marcos 16 dice que el que creyere y fuere bautizado será salvo, y que estas señales seguirán a los que creen: en mi nombre echaran fuera demonios, impondrán las manos sobres los enfermos y sanarán.

Esto quiere decir que hay obras que reflejan que de verdad he creído en el nombre todo poderoso de mi señor Jesucristo, pero hay otras cosas que dicen que he creído en el nombre del todo poderoso Jesucristo y una de ellas es mi obediencia a su voluntad.

Durantes estos años me encontré con dos cosas: Que la voluntad de Dios es clara, bien definida. Y por falta de leer la Palabra de Dios, mucha gente concluye que la voluntad de Dios es incluso en ocasiones herejías y blasfemias. Encontré gente diciendo: Este cáncer me lo puso Dios para enseñarme. Pero Él nunca le pondría cáncer para enseñarle nada, primero se lo deja de enseñar antes de ponerle un cáncer para enseñar.

Pero por el escaso conocimiento que hemos tenido de Dios, creemos que trata así a la gente, pero Él no trata así a la gente. ¿Pondrías un cáncer en tu hijo para enseñarle algo? ¿Serías capaz de hacer algo así? Acaso no has orado tu mismo diciendo: Señor, que la enfermedad que tiene mi hijo, pásamela a mí, que tampoco es la voluntad de Dios. Pero, tú estarías dispuesto a llevar la enfermedad de un hijo con tal que él no la lleve. Aun cuando el hijo fuera un gran pícaro. Entonces, ¿ Por qué Dios va ha ser malo y tú bueno? Dios puso las enfermedades sobre su hijo, Jesús, para salvarnos. Eso fue un pacto entre ellos. Entonces, hacer la voluntad de Dios es importante.

Once años antes de entrar al llamado Pastoral, orando, el Señor me dio Palabra diciendo: Carlos, el camino a tu ministerio va ha ser largo. Entonces, si hubiera sido mi carne, mi carne no me hubiera dicho que iba a ser largo, mi carne me hubiera dicho: Mañana entras en el ministerio, pasado tienes el templo y en tres días ganas el mundo; porque yo era impaciente.

Él me dijo: Tú camino al ministerio será largo porque estoy cansado de los siervos sin fruto. Yo entendí claramente que lo que Dios quería era que diera fruto. Y me he dedicado a eso, para mí es más importante dar fruto que los milagros que Dios hace a través de su servidor, sin embargo, los milagros que hace son por la fe que tengo en el Señor, pero la misma fe que me dice que Él es Señor, me dice que me someta a él, porque quien tiene un Señor a quien no se le somete. Entonces, tenemos el problema que buscando ser bendecidos, nos olvidamos del señorío de Jesucristo.

El primer principio que aprendí en mi vida es que hay que ser obediente a Dios. La primera vez que se anunciaron los bautismos, lo hice. El primer domingo que dijeron los diezmos, hice el cheque, el primer día que dijeron que había que servir lo hice, porque entendí que Jesús es Señor y yo quiero entrar en los cielos, pero Jesús me pide que obedezca al padre que está en los cielos. Es decir, queremos entrar en ese lugar pero no obedecer al que vive ahí. Imagínate que mal entrar al lugar, verlo a Él, y que te diga: Ya viene mi hijito desobediente tan lindo.

Queremos el cielo, queremos estar con Dios, pero ¿Queremos hacer la voluntad de Dios? Cuando nos hicimos novios con Sonia establecimos un pacto y dijimos: No va haber alguien superior en este noviazgo y en nuestro matrimonio que Jesús. Es decir, si yo le quiero hacer algo a Sonia, mi esposa, primero se lo tengo que hacer Jesús. Por eso nuestro matrimonio se ha mantenido a flote durante estos años por una razón muy importante, obedecemos a Jesús.

Ese es el primer principio, sin fruto no somos cristianos. Y empecé a ver gente que sustituyó los cultos por carácter, mientras más cultos va piensa que es mejor, pero el fruto se da en todas las áreas, se da en el trabajo, se da en el estudio.
Cuando la gente entra en el mundo cristiano, se confunde entre los dones y el fruto. Pero los dones son inmediatos, por ejemplo, el profetizar, el hablar lenguas y la fe son inmediatos.

Todos esos son dones, son regalos, ahora el fruto no es inmediato, este requiere la paciencia de todos nosotros, sin andar señalando a la gente, sino apoyándola para que de fruto. Pero la gente se pierde y cree que ser un buen cristiano es hablar muchas lenguas, pero hablar lenguas no da carácter. Por eso nosotros hemos tenido ese tipo de avivamientos que no se conservan, porque aunque hay una explosión de los dones sobrenaturales, pero no hay una expresión de la obediencia de nuestro Señor Jesucristo.

Entonces, cuando estoy en una encrucijada y no sé que hacer, voy a la palabra, que es la que me dice que hacer. No tengo porque estar buscando que hacer, o que decidir, yo dejo que la Biblia decida por mí. Si ahí dice que no mientas, lo que hay que hacer es no mentir, si dice que no codicies lo que debes hacer es no codiciar. Si ahí dice: trata a tu mujer sin aspereza, ¿qué hay que hacer? Tratarla bien. Si ahí dice sométete a tu marido, ¿Qué hay que hacer? Someterse a él. No es cuestión de la religión que tengas, no puedes andar emborrachándote porque es pecado.

En Mateo 6:33 dice: Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todos estas cosas os serán añadidas.

El segundo principio no es buscar cosas, es buscar a quien las da. No es que sea malo que busques sanidad, pero es mejor que busques al que sana. No está malo que desees ser prospero, malo sería que desees ser pobre. Lo mejor que puedes hacerle a un pobre, es no ser uno de ellos, porque si eres uno de ellos nunca los podrás ayudar. Por lo tanto, por amor a los pobres, sal adelante. Si quieres ayudar a los pobres, deja de ser uno de ellos, porque solo así tendrás para ayudar a alguno de ellos.

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