El silencio de Dios


silencioAlguna vez te has detenido a oír el silencio?

No es fácil, pero tampoco es imposible.

Son situaciones especiales, en momentos especiales, en circunstancias especiales.

Por ejemplo cuando hace tiempo que esperas una palabra o respuesta y ésta no llega.

Si te detienes a oír el silencio verás que él te habla…

¿Por qué Dios tiene tiempos de silencio?

O lo que es mejor ¿Acaso Dios tiene tiempos de silencio?

Si. Indudablemente Dios tiene tiempos de silencio.

En el Apocalipsis hubo media hora de silencio.

¿Te imaginas en el tiempo de Dios, cuánto es media hora? Según el calendario de Dios serían aproximadamente unos 21años, pero no hablemos de escatología, solo quiero decirte que Él también habita en el silencio.

Alguien me dijo una vez que si no hay noticias, son buenas noticias.

¿Será igual con Él?

No sé pero, déjame decirte que yo conozco el momento de silencio, yo también sufro y también lo lloro, y muchas veces alzo mis ojos al firmamento y he mirado de frente al silencio y él siempre está allí.

¿Te acuerdas que cuando Samuel crecía escaseaba la palabra de Dios?

¿Y que hubo cuatrocientos años de silencio hasta Juan el Bautista?

Se necesitó un Samuel para que Dios hablara, y un Juan Bautista para que anunciara Su venida y Su reino.

¿Será tal vez que cuando hay silencio del cielo Dios está buscando un Samuel? ¿o un Juan?

Quizás cuando entras en sus silencios en realidad te guía por las veredas del servicio o de la muerte para hacerte un vocero de la vida. Quizás si te detienes a oír en el silencio escucharás un ruego o una súplica en forma de pregunta, ¿Quién irá por mi? O simplemente oirás la brisa que susurra sus caricias.

Tal vez el silencio te hable tan fuerte que no quieras oírlo, y al hablarte te desnude miserias que en tu alma habitan.

O te grite dolores que la gente sufre, y se confunda con llantos que de gargantas suben, y todo eso en un halo de silencio.

¿Sabes? También me di cuenta que en realidad el silencio es la excusa que muchos usamos para tapar nuestros oídos al gemir que la gente tiene a diario.

Yo lo hice y lamentablemente quizás todavía lo hago ¿por qué? No lo sé, a veces pienso que es solo supervivencia, porque a veces me pesa mucho la carga, tanto que me ahoga.

Sí, mi amigo, el silencio en realidad es el altavoz del cielo, y también la bocina, el claxon del alma; en él surgen los sentimientos, y lo más peligroso, los pensamientos allí hablan con fuerza y hasta son capaces de torcer las voluntades más fuertes, creo que es por eso que la gente lo odia, y que nadie lo quiere en su vida porque en realidad es difícil oírlo, y no porque no hable sino todo lo contrario, porque grita y dice lo que no queremos.

¿Cuál será tu caso? ¿Qué te dirá el silencio? ¿Cuánto hace que no lo oyes o cuánto que te tapas los oídos para no escucharlo y solo te quejas y hasta te enojas porque no te habla? Quizás, mi amigo, si te detienes un momento en el silencio lo escucharás llamando a “Samueles” para derramar sus palabras, o a “Juanes” para anunciar que Su reino no solo ha llegado, sino que también ha conquistado.

Sin ninguna duda lo podrás oír todavía golpeando tratando de entrar y hablando con dulzura diciendo: “Ábreme amada mía,…”

¿Por qué no te detienes a oír el silencio? Tal vez El hace mucho que te está hablando, yo solo puedo decirte que aún miro el silencio y El allí está…

Busca en tu silencio. Seguro que lo hallarás…

por: Sandra Noemi Velazquez

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