cinco principios que te mantendran con exito parte II


exitoiiLa segunda cosa que aprendí es no buscar cosas, las cosas me han llegado, yo busco el reino. Y cuando hablo de reino, quiero decirles que el reino implica un rey, incluye reglas y leyes.

Pero, ¿Qué pasa con nosotros? Muchas veces buscamos la dádiva en vez de buscar al que la da. Y he visto gente perderse severamente en este punto. He visto a mucha gente bien necesitada económica, sentimental y familiarmente hablando, y se vale, porque Jesús vino a eso, a salvarnos, a sanarnos y prosperarnos. Él vino a darle buenas noticias al pobre y al enfermo, Él vino a esto.

La Parábola del hijo pródigo es financiera. El hijo pródigo se llevó todo el dinero que el padre le dio, lo malgastó y se quedó sin nada, y al verse así dijo: Me levantaré e iré a la casa de mi padre, porque en su casa hay abundancia de pan.

Hay gente que le dice a otra: No te deberías de acercar a Dios así, sólo cuando estás bien necesitado lo buscas, déjelo. No presuma que no vino necesitado, más bien está reflejando un poco de orgullo. Porque el hijo pródigo volvió, y el padre no lo estaba esperando con un garrote, y cuando lo vio le dijo: Así te quería ver. Ese era el hermano que le tenía envidia, porque encima de que se fue, cuando regresó el padre lo bendijo, se comió el becerro gordo, uso vestido y calzado nuevo, hasta un anillo le regalaron.

El señor está con los brazos abiertos, esperándonos siempre cuando estemos necesitado. Él no te va ha rechazar, es tu conciencia la que te dice a veces: Sólo cuando estás necesitado buscas a Dios, y eso es porque no has sido libre todavía, no tienes conciencia de un hijo todavía. Los padres tenemos las puertas abiertas para nuestros hijos siempre, aunque nos duele a veces lo que han hecho, pero siempre les abrimos las puertas.

Ahora bien, el buscar las dádivas no está mal, el problema está en que te acostumbres a buscar las dádivas en lugar de buscar el reino. Entonces, la gente busca al Señor cuando está mal, y recibe al Señor y se postra, se hace servidor, entra a la academia y cuando consigue su primer buen empleo se desaparece, ya no le da tiempo y ya no puede, y yo le digo: Por qué terminaste justo cuando Dios estaba empezando a bendecirte. Dios estaba apenas empezando a penas a darte la bendición y tu diste por terminado con esa actitud lo que Dios iba hacer contigo. ¡Me dieron una gerencia! Ya no tengo tiempo para servir al Señor. Pero…

Sólo con la gerencia te vas a quedar. Dios tenía una empresa propia para ti. Pero justo lo que te llevó el servir al Señor, es lo que cancelas. La mayor parte de mi vida yo he sido más laico que pastor, he servido a Dios, he parqueado carros, he visitado enfermos, he visitado hospitales, daba conferencias, al mismo tiempo trabajaba, estudiaba y criaba a mis hijos; y cuando las cosas se ponían feas seguía sirviendo, y aun cuando las cosas estaban gloriosas seguía sirviendo a Dios. Recuerdo bien el día de mi examen privado en la universidad, salí de la universidad a predicarle a los jóvenes. Pude haber sido el novato del año, pero me fui de misionero un mes, pero para mí valía más irme un mes de misionero y buscar el reino que ser el novato del año. Porque si yo busco la dádiva en vez del reino, ahí termina Dios conmigo. Justo donde Dios iba a empezar, tú lo das por finalizado, por eso es que le das vueltas al desierto, por eso es que te estoy exhortando.

Estos principios son los que me han mantenido por 20 años y más. Busco primeramente el reino y su justicia y lo demás es añadido. Deja que las añadiduras lleguen a tu vida, busca primero el reino, has de Jesús tu rey, sométete a tus reglas, a tus principios y leyes. Deja que la bendición te persiga. No hay cosa más bella que ver que la bendición lo anda persiguiendo a uno todos los días. Eso no quiere decir que no trabajes, porque la gente cree que eso es venir a vivir en el tempo. Buscar el reino de Dios no es irse a vivir al templo, es buscar los mandatos de Dios donde quiera que estemos, es servir en su reino, es testificar en el lugar de trabajo, es compartir, es traer almas a los pies de Cristo, es extender la mano para ayudar a alguien. Cumple estos principios y verás que las cosas te van a seguir. Hay que buscar su reino.

La tercera cosa es amar a Dios sobre todas las cosas. No puede haber algo o alguien a quien tu ames más que a Dios. Jóvenes, pongan atención, hay que ver como pides tu pareja, sólo encuentran a su pareja y dejan de servir al Señor. ¿Cómo reconozco que mi pareja es de Dios? Si al encontrarla sirvo más a Dios de lo que lo hacía antes. Si mi pareja sirve para que me aleje del Señor, obviamente no me la mandó Dios, porque Dios nunca te envía a alguien para que compita con Él, siempre te va ha mandar a alguien que te ayuda a acercarte más a él.

Cuando yo vi a Sonia, y que lo que quería era servir a Dios, y cuando pedí su mano le dije: Sonia, te vengo a pedir que no te cases conmigo. ¿Cómo? Me dijo, y le dije: Yo no sé a que me llamó Dios, sólo sé que me llamo desde niño, yo no sé si voy a parar en alguna aldea o en un caserío, pero si eso es lo que Dios quiere un día, yo me voy a la aldea y a un caserío. Yo no dejo esta iglesia porque yo soy más efectivo aquí que ahí, pero no hay día que mi corazón no palpite por agarrar mis maletas e irme.

Pero sé que no sería igual, ni sería igualmente efectivo como lo estoy haciendo aquí. Cuando le dije a Sonia: No te cases conmigo, yo no sé a donde nos va a mandar Dios, no sé si te voy a dar un vehículo, no sé ni como te voy a tener, pero estoy dispuesto a hacer lo que Dios me va ha mandar a hacer, para eso nací. Todavía es tiempo de que te consigas a alguien que te prometa mejores cosas que yo. Y ella me dijo: No siga hablando, yo nací para lo mismo y amo más a Dios de lo que te amo a ti. Y ahí me di cuenta que ella era.

En Romanos 8:28 dice así: Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien…

Cada vez que algo malo ante mis ojos le pasa a mi vida, yo lo primero que examino es si estoy amando a Dios. Si estoy amando a Dios no importa, sé que va obrar a bien. Ahora, si he descuidado mi amor por Dios..

Ves como Dios te dice: ámame y yo me voy a encargar que todo lo que te pase contribuya a bien de tu vida. Lo que te hagan y lo que te digan. La Biblia dice que al humilde Dios lo hace estar en paz, aun con sus enemigos.

Cuando amamos a Dios sobre todas las cosas, y con esto quiero introducirte a algo que te he enseñado todos los meses, y es que nunca quedo escrito que Jesús le haya dicho a alguien: Te amo. Pero el cristianismo hoy es super sensible, nos ponemos a cantarle serenatas, pero ¿quién te dijo que Él quiere serenatas?, Nos ponemos a cantarles cosas bonitas y de arriba te dicen: Obedéceme. Y eso sucede porque confundimos el romance con amor. Uno puede ser romántico hasta con la amante, y eso esta mal.

Pero Jesús jamás dijo te amo. Al Señor no le gusta que le demos cuento, le gustan las obras que reflejen el amor que le tenemos, Él quiere obras que reflejen lo que decimos. Ama a Dios con hechos concretos y todas las cosas ayudarán a bien.

Entonces, que pasa cuando vienen ataques ala vida cristiana de las personas. Empiezan a dudar si Dios está o no, si les van hacer daño o les va a ir mal, lo que me están diciendo con esa duda es que no han estado amando a Dios sobre todas las cosas, porque si amaras a Dios sobre todas las cosas serías incapaz de pensar que algo malo que te está pasando realmente te va ha terminar dañando. Tú te vas a hincar humildemente diciendo: Señor, yo sé que esto va ha obrar a bien, le vas a decir: Señor, no entiendo los propósitos, no entiendo lo que pasa, pero tu Palabra no miente Señor, yo te amo con todas mis fuerzas y mi corazón, y sé que voy a salir adelante. Porque amas a Dios no dudes de Él.

Si pudiera contarles todos los momentos duros, difíciles, feos que he pasado en mi vida, algunos de ustedes no me lo creerían, dirían: ¿cómo es posible que le pase eso, si es un siervo de Dios? Pues la misma pregunta me hice yo un día, hasta que entendí, siervo o no, igual pasa. Nada más mire esto, yo he visto en nuestras cruzadas a ciegos recuperar su vista y tuve que operarme para ver bien, pero no renegué, no me puse a decir: Señor, si me usas a mí, ¿Por qué no me lo das a mí? Si no me lo das entonces, no. Y te prometo servirte si me sanas a mí, porque si me sanas a mí, sé que vas a sanar a otros. Eso sólo refleja falta de amor. Yo le he dicho: Señor, no entiendo pero esta bien.

Si la única solución que tengo es la operación mientras que otros gozan de sus milagros delante de mis ojos, yo con gusto me opero. Fui y mi operé. Mi columna mantiene dos pequeñas hernias una en la cervical y una en la lumbar. Pero no le he protestado a Dios diciendo: Señor, vivo con un dolor de espalada todo el día, no lo soporto, no lo aguanto. Pero entendí que tengo que amar a Dios sobre todas las cosas, aun sobre mi llamado, aun sobre mi ministerio y mi familia. Yo le pedí una cosa a Dios antes de que mis hijos nacieran, Que te amen a ti, más que a mí. Con eso me es suficiente.

Ese principio es poderoso.
Si estas buscando Su reino, las añadiduras te comenzarán a buscar, si das fruto Dios te va honrar, si amas a Dios todo va obrar a bien,, y llega un día en que no me preguntes cómo, pero uno pasa a otra dimensión donde las bendiciones a uno literalmente lo persiguen. Has visto esas películas en que como la gente mente la cara en otra dimensión y es como si hubiera dos mundos, pues llega el momento en que si practicas los tres primeros principios que te enseñé lo vas a pasar. Cuando pasas ahí es que la cosa se pone peligrosa.

En el desierto de alacranes y escorpiones no pasamos, pero en la tierra prometida sólo gigantes nos están esperando.

El cuarto principio está en Deuteronomio 8:11 donde dice: Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se te aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente.

Si Dios no quisiera bendecirte económicamente, porque dice aquí nada más cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios es día que comas y te sacies y habites en buenas casas. Va llegar un día en tu vida si cumples y te mantienes cumpliendo estos principios siempre, no en veinte días. Llega un día en que todo lo que uno hace prospera. Llega un día en que Dios te mete en esa dimensión porque ya calificas pero debes tener paciencia.

Y en el verso 14 dice: Y se enorgullezca tu corazón, y no te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y el te sacó agua de la roca del pedernal.
El desierto no es tu destino, sólo es una escala técnica para formar carácter. El desierto no es a donde Dios te lleva, es temporal, vas de paso pero tu destino es mejor.

Y en el 16 dice: que te sustentó con maná del desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien.
Si estás en el desierto, ¡Aguanta!, porque Dios quiere hacerte bien. Con mi esposa en un tiempo hablamos, nosotros habíamos sido fieles con Dios, no faltamos a un diezmo, a una ofrenda, a un servicio, a nada.

Y la Palabra continua diciendo: y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me ha traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar el pacto que juró a tus padres, como en este día.

¿Crees que la situación de estar en el desierto es peligrosa? ¡Mira nada más el peligro cuando uno ya tuvo su casa, se sació y ya le dio riqueza!
Y en el verso 19 dice: Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.

Elige, talvez te convenga quedarte otro ratito en el desierto, porque cuando entres aquí, nunca te olvides que fue Dios.
Cuando entré al ministerio, un día en que mi esposa fue sola a dejar a los niños al colegio, recibí una llamada telefónica de una persona que no conocía, y al momento de contestar me dijo: Es usted el sirvo de Jehová, Cash Luna. Sí, le respondí.

Y continuó diciéndome: Dentro de unos días será ungido como se unge a los reyes y a los sacerdotes, y te extenderás y no seas escaso, dice Dios. Me quede pensando en lo extraña que era la llamada, y a los pocos días me llamó de nuevo y me dijo que me esperaba en determinado lugar. En ese lugar fui ungido, y es la casa que compré y que obsequiamos como un asilo de ancianos. Cuando llegue a esa casa le dije a ese señor: ¿Por qué me va ungir a mí? ¿Cómo se arriesga con la unción así?, Y me dijo: He aprendido a obedecer a Dios en mi vida, y si Él me dijo que lo ungiera a usted porque tiene un llamado, así es. En ese momento me pregunté: ¿Y por qué me tengo que dejar? Y el Señor me dijo: Asociándote con los humildes, con los de baja condición, a ti nunca te va ungir uno de los grandes para que siempre te recuerdes de donde te saque. Y siempre recuerdo eso.

Hace algún tiempo atrás, le decía a Sonia, hemos sembrado, ofrendado, ayunando, hemos hecho de todo y no hemos visto nada. Te imaginas cuando llegue la bendición vendrá toda de junto porque Dios no miente. Y cuando el Señor empezó a bendecirnos fue de junto y decíamos: Señor, pero esto, ¿qué es? Era la cosecha, llegó el día y el tiempo. Si ahora tienes y no quieres olvidarte que fue Dios quien lo hizo, agradécele todo el tiempo. Dar las gracias te recuerda que le debes a alguien más. Si quieres alimentar la gracia en tu vida, agradece. Donde Dios encuentra a alguien que le da las gracias cuando Él le regala algo, empieza a preparar el siguiente regalo. Pero si tu orgullo no te deja agradecer, no te quejes de no salir adelante.

Y el quinto y último está en Mateo 7:12 donde dice: Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.

Practica toda tu vida la empatía, ponte en los zapatos de alguien más siempre. Cada vez que decidas hacer algo a alguien o con alguien, piensa si te gustaría que te lo hagan a ti; si no te gustaría, ¡Detente! Porque lo que haces con los demás, un día lo harán contigo. Si le haces bien a alguien, bien vas a cosechar, si tienes misericordia con otros, vas a recibir misericordia.

Si eres justo con los demás, justicia vas a recibir. Pero cuando le estás vendiendo algo a alguien, y le dices que le estás haciendo el mejor descuento y aun le estás ganando el 90%, te pregunto: ¿Te gustaría que alguien llegue a tu oficina a hacer un negocio de la misma forma contigo? No lo hagas con los demás lo que no te gustaría que te hagan a ti, porque no tardará en llegar alguien a recoger lo que hiciste de mala forma; porque en esta vida todo lo que sembramos, cosechamos.

Si la gente está necesitada de una segunda oportunidad, piensa si un día tú la vas a necesitar, y dale una segunda oportunidad. Si alguien necesita que lo perdones por lo que te hizo, perdónalo porque un día tu tendrás que pedir perdón. Ayuda si quieres ser ayudado, bendice si quieres ser bendito también. Este es el quinto principio, hacerle a los demás lo que quieres que hagan contigo.

Dar fruto, buscar el reino de Dios, amar al Señor sobre todas las cosas, no olvidarte que todo lo que tienes ha sido por Él, y el hacerle a los de más lo que quieres que te hagan a ti, son los cinco principios que te mantendrán con éxito.

Por: PAstor Cash luna
www.cashluna.org

No comments yet.

Please Post Your Comments & Reviews

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Verifica si no eres un robot *