Conociendo al enemigo


conociendo-al-enemigoTodos alguna vez hemos escuchado el término de guerra espiritual y creo que muchos hemos escuchado de experiencias en contra del enemigo, pero qué dice la Biblia sobre esto y qué tan real es que vivamos en una constante lucha.
Bueno, para empezar la Palabra de Dios nos llama a todos los que le seguimos “soldados de Jesucristo” 2Tim. 2:3-4 y eso indica que si somos soldados debe haber una batalla.
Por otro lado la Escritura nos exhorta a pelear la buena batalla 1Tim.6:12, nota que dice “la buena” y no sólo dice la batalla, esto es porque peleamos a favor de las cosas de Dios y de sus intereses. También dice que “nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Ef.6:12.
Con esto estamos seguros que estamos en guerra y que nuestra guerra es contra satanás, el diablo, la serpiente antigua. Ahora bien, si estamos en guerra, considero que debemos estudiar al enemigo y sus estrategias para poder contratacar.
De antemano sabemos que en Cristo somos más que vencedores Ro.8:37, que Dios pelea por nosotros Dt.1:30, que el Señor nos defiende Jer.1:19, que ninguna arma contra nosotros prosperará Is.54:17 y que tenemos potestad sobre el enemigo Lc.10:19, ¡qué más podemos pedir!.. si Dios es por nosotros, quién contra nosotros Ro.8:31, o sea que ya tenemos la victoria segura…
sin embargo, existen batallas en nuestra vida por las que tarde o temprano pasamos los hijos de Dios. El Señor permite muchas veces que el enemigo nos ataque porque desea Dios tratar con nosotros, a veces es disciplina, o quizá un “fuego purificador”, aunque sabemos que sólo la preciosa Sangre de Cristo nos limpia.

Hace tiempo que platiqué con un pastor que ahora ya está con el Señor, el cual me comentó algo que le sucedió una noche…
-“Estaba dormido en mi habitación cuando sentí que alguien se sentó en mi cama, era la madrugada y estaba todo oscuro, cuando desperté miré una silueta de una persona vestida de negro, fue entonces cuando me habló con una voz muy grave y nada agradable, me dijo que a mi familia estaba por sucederle situaciones graves de diversa índole y me amenazó, entonces me levanté y fui a la cocina cuando miré y era una mujer vestida de negro pero con voz de hombre; comencé a orar y por 2 oras estuvo allí delante de mí gruñendo como animal, fue una mala experiencia”.

Ahora meditando en el testimonio de mi amigo pastor me pregunto, ¿por qué no reprendió a aquel ser demoniaco?

El 15 de marzo del año 2000, comencé a vivir la experiencia más desagradables de toda mi vida y aunque se oye muy “amarillista” lo que te voy a platicar fue tan real como el aire que respiras.
En esa fecha yo iba llegando a cumplir un compromiso a la ciudad de Matamoros, Tamaulipas, México, después de largos y agotados días de trabajo en el ministerio pensaba que ya me tocaba un descanso y aunque iba a apoyar a un ministerio, bueno pensé que era la oportunidad de salir un poco de la rutina y descansar en un hotel. ¡Qué equivocado estaba! Ese día comenzó para mí un ataque del mismo satanás. La lucha duró por 4 largos meses de insomnio, confusión y opresión.

En esos días recordé las palabras de Jesús cuando le dijo que satanás los había pedido para sarandearlos como a trigo.
Lo primero que te cuento es que la primera noche en el hotel recibí la visita de una legión de demonios, uno de ellos me tomó de mi hombro y me levantó como para llevarme, yo estaba dormido, pero sentí cómo me tomó y entonces sin planearlo dije esta frase: “La iglesia le va a entregar su corona a Jesucristo, el Cordero”, en esos días mi pastor nos había ministrado con la adoración de los ancianos en apocalipsis 4 y entonces al oirme me terminé de despertar y me gocé mucho porque sentí como si el Espíritu Santo hubiera hablado por mí; pero el gozo no me duró mucho…Al otro día como a las 5 de la tarde iba camino a un restaurant y fue cuando se me presentó satanás, sólo que llegó disfrazado de Dios, no veia nada, sólo sentía una sensación que en mi vida había experimentado, como una especie de droga en mi ser, me sentía en las nubes, le dije a la mesera que Dios estaba más cerca de lo que ella se imaginaba, de pronto abrí una revista cristiana y comencé a leerla, cuando me di cuenta que todo lo que en ella estaba escrito, todo absolutamente todo, estaba dirijido hacia mi persona, como si la hubieran editado especialmente para mí, me sorprendí y corroboré que era “Dios” el que se me había revelado. Esa sensación duró como 30 minutos y entonces mi espíritu comenzó a afligirse y entré en confusión. Pasaron los días, semanas y meses y cada día el diablo se me presentaba a veces como “Dios” y otras veces como diablo, creo que no acabaría de platicarte todas las cosas que me dijo y que viví, pero finalmente, el último día de mi lucha Dios le habló a satanás directamente y delante de mí lo avergonzó; no se como describirte ese momento, no era una voz audible, era algo que escuchaba con toda claridad en mi mente. Esa fue la experiencia más hermosa que me ha pasado y que nunca olvidaré aquel 10 de junio del 2000 por la mañana.

De todo esto aprendí muchas cosas:

1. La Biblia dice que satanás se viste como ángel de luz 2Cor.11:13-14, a mi me engañó y se hizo pasar por Dios.
2. Las principales armas del diablo son: La duda y la Biblia,
en Mateo 4:3-6, cuando Jesús fue tentado le dijo: “Si eres el Hijo de Dios…”, nota si eres, es decir, ¿serás el Hijo de Dios? esto es duda, por otro lado le dijo: “porque escrito esta: a sus ángeles mandará acerca de ti…” usó la Escritura.
Esto me sucedió en esos días, usó la Biblia para engañarme, para meterme temor y confundirme, ¡se la sabe de memoria!
una de las cosa que me dijo es que yo lo había ofendido mucho y que no tenía ni un respeto por él, entonces me hizo abrir la Biblia en Judas donde dice que nisiquiera el arcángel Miguel se había atrevido a proferir palabra de juicio en contra de él, y entonces me dijo que le pidiera disculpas, me presionó tanto que casi le pido perdón, fue entonces cuando llegó una hermana al templo donde yo estaba ese día y ella oró por mí. La Biblia dice claramente ” he aquí les doy potesdad…”, tenemos autoridad en el nombre de Jesús.
3.Otra de las cosas que me di cuenta es la facilidad que tiene de influir en los pensamientos de las personsas, por eso debemos cubrirnos todo el tiempo con la Sangre de Cristo. Cuando Pedro le dijo a Jesús “de ninguna manera eso te acontezca” Mt.16:21-24 cuando hablaba de ir a la cruz, Jesús le respondió “quítate de delante de mí satanás…”, estoy seguro que esa palabra no era para Pedro, pero fue Pedro influenciado por satanás para decir eso, no creo que Pedro se lo haya dicho con alguna mala intención, pero era un pensamiento diabólico, en ese contexto Jesús dijo el versículo que tanto hemos escuchado de Mt.16:24
que dice “si alguno quirere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo…” por eso debemos depender del Espíritu Santo porque muchas veces nuestros pensamientos no provienen de Dios, ni de nosotros mismos, sino del enemigo.
Debemos llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo 2Cor. 10:4-5, de hecho cuando identifiques un pensamiento que sea del enemigo, no esperes e inmediatamente di en voz alta: “tomo todo pensamiento y lo llevo cautivo a la obediencia a Cristo”. Vas a ver el poder de la Palabra de Dios.
La guerra muchas veces está en la mente de las personas, el enemigo atacá por la mente, para que los pensamientos luego pasen al corazón.
4.El enemigo tiene un tiempo limitado para atacarnos, por eso la Biblia nos dice que lo resistamos y entonces él huirá. Stg.4:7 Algunos dicen que su tiempo de “vida” está muy relacionado al número 4, por ello los 40 días de ayuno, Cristo vino a derrotarlo a los 4,000 años después de la creación. Pero sólo Dios sabe el tiempo autorizado por El cuando el enemigo nos pide para sarandearnos.
5.Tenemos toda la autoridad sobre él, podemos reprenderlo en el nombre de Jesús y el huye a la reprensión, aunque regresa, pero podemos reprender. El mismo Espíritu Santo me dijo con toda claridad que lo reprendiera.

6.Otra de las limitaciones del enemigo es que no puede leer tus pensamientos, ni siquiera sabe cuando ya estás dormido.
Una noche sentí cómo unos demonios llegaron cerca de mí, yo tenía los ojos cerrados tratando de conciliar el sueño, pero era inútil, tenía insomnio…de pronto, sentí unas lijeras cosquillitas en mi pierna como para probar si estaba dormido, otro me tocaba la cabeza, quizá para introducirme un sueño malvado, y de momento uno de ellos me agarró la lengua y sentí claramente cuando me la jaló hacia fuera una y otra vez, yo estaba dejándolos para “estudiarlos” un poquito, después de todo con tanto ataque ya me había a costumbrado a lidiar con ellos, hasta que decidí decir: satanás te reprendo en el nombre de Jesús, y enseguida sentí un escalofrío, como un aire que recorrió mi cuerpo y se fueron.
7.Muchos ya sabemos que el enemigo no es omnipresente, es decir, no puede estar en dos lugares al mismo tiempo, es por eso que se apoya en sus demonios, pero aunque sean demonios podemos reprender a la cabeza que es satanás y los demonios tienen que huir.

La conclusión es que aunque estamos en guerra, tenemos la victoria en Cristo…
“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”. 1Jn.4:4

Sin comentarios.

Publique sus comentarios o comente

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Verifica si no eres un robot *